10 diciembre 2011

Antigua Plaza de Toros de Tetuán de las Victorias

Plaza de Toros de Tetuán de las Victorias


Pasada la calle Valdeacederas, se encontraba la calle Ntra. Sra. del Pilar y en ella la nueva parroquia de Tetuán. A continuación aparecía una gran explanada que daba a la calle de Bravo Murillo y a otras dos calles por detrás. En el centro de la explanada se situaba la plaza de toros y a su alrededor se distribuían puestos de golosinas y churros, barracas, aparatos de feria (norias, caballitos, barcas...).

En esta explanada se celebraban las fiestas de Tetuán, el primer domingo de julio, dedicadas a Ntra. Sra. de las Victorias. Muchas de estas atracciones permanecían allí todo el año, y como el espacio entre ellas era amplio, en él bailaban los jóvenes, en especial domingos y días festivos; primeros con música de organillo y más tarde, con la de los aparatos de música con altavoces que iban poniendo los feriantes.
En 1870 se comenzó a construir la plaza de toros de Tetuán de las Victorias, por iniciativa de don Ramón, vecino muy popular y uno de los fundadores de la barriada. No se tienen noticias concretas, pero parece que este señor fue asesinado, y la plaza pasó a ser propiedad de D. Manuel González, que la utilizaba como corral para el ganado que iba hacia el matadero de Madrid. Posteriormente sus hijas la destinaron a parador hasta fines del S. XIX, cuando volvió a ser plaza de toros.
En 1924 el empresario Domingo González (Dominguín), llevó a cabo una gran reforma del edificio adosado al coso. En la planta baja, se instaló la oficina de la empresa, el despacho de billetes y la enfermería; en la planta superior, la capilla, un dormitorio, cocina y cuarto de baño para el empresario. La fachada del edificio, de estilo Neo mudéjar, como casi todas las plazas de España, estaba realizada en ladrillo visto.
El despacho de billetes además de en la misma plaza, se efectuaba en Casa Rogelio, en la calle Aduana de Cuatro Caminos; y el precio de las localidades oscilaba entre 3’25 y 1 peseta.
La plaza de toros de Tetuán tuvo su mayor auge cuando fue empresario “Dominguín”, presentando carteles tan buenos como los de la plaza de toros de Madrid. Desfilaron por su ruedo figuras tan importantes como Domingo Ortega, Manolo Bienvenida, Antonio Márquez, Cayetano Ordóñez, etc.
El día uno de mayo de 1935 debutó en esta plaza como novillero, Manuel Rodríguez Sánchez, “Manolete”.
Los lunes siguientes al domingo de la corrida, iban los matarifes del matadero de Tetuán y en el patio de caballos, descuartizaban los toros. Se llevaban la piel y todos los despojos, dejando la carne limpia para venderla en la plaza.
Mi tío Dionisio era alguacilillo de la plaza y a mí me encargaba formar un equipo con los chicos del barrio para ir pregonando por todo el pueblo:”¡Hay carne de toro barata!” “¡Hay carne de toro en la plaza!”. Como pago, después de hacer la ronda pregonando, nos daban un par de filetes a cada uno.
Probablemente la temporada taurina era la única en que muchas familias podían comer carne.
Durante nuestra guerra civil la plaza fue empleada como almacén de objetos requisados y posteriormente como polvorín. En agosto de 1936, por un descuido de los que allí trabajaban o por sabotaje, se produjo una explosión que la destrozó por completo.

 Manolete se presentó en esta plaza como novillero en Madrid. Eso sí, he encontrado fechas distintas de este momento: el 1 de marzo de 1933, el 1 de mayo de 1935, el 2 de mayo de 1935 y el 25 de mayo de 1935. Por coincidencia y cercanía de las fechas, parece fácil pensar que fue en el mes de mayo de 1935, pero no os puedo decir el día exacto. Si alguien lo sabe seguro... lo rectifico.
Dicho cartel estaba compuesto por dos mexicanos Liborio Ruiz y Silverio Pérez y el español Valerito Chico. Las reses eran de Esteban Hernández. Ese día, Manuel fue anunciado como Ángel Rodríguez. Se equivocaron en la imprenta y eso fue lo que le llevó a Manolete a convertirse en Ángel Rodríguez de los carteles de su primera novillada en Madrid.
A la hora de matar estuvo brillante, no así en sus faenas de capote y de muleta. La prensa le puso mal. La crítica no echa las campanas al vuelo, pero deja ya constancia del sello que le acompañaría toda la vida: el de formidable estoqueador.





La tauromaquia, pese al creciente número de detractores a día de hoy, constituye una parte importante de la historia de España. Para encontrar el origen de las corridas de toros nos tenemos que trasladar al siglo XII, cuando se popularizó en España, Portugal y el sur de Francia, teniendo como grandes aficionados gente tan ilustre como Alfonso X el Sabio.

Las antiguas plazas de toros de Madrid


Con el paso de los siglos, las corridas de toros fueron evolucionando, por lo que comenzó a ser necesario un lugar donde poder realizarlas con un mínimo de seguridad. A comienzos del siglo XVIII aún no existía en España ninguna plaza de Toros y cualquier lugar podía ser utilizado para una corrida de toros. En el caso de Madrid, se usó comúnmente la Plaza Mayor para realizar las corridas hasta que en 1737 se construyó la primera plaza de toros provisional.
Esta primera plaza de toros tenía una estructura de madera y forma circular, se montó junto al río Manzanares y fue conocida como la plaza de toros de Casa Puerta. Su utilización perduró durante 12 años hasta que en 1749 el rey Fernando VI financió la construcción de la primera plaza de toros permanente.



La Plaza de Toros de la Puerta de Alcalá fue la primera plaza de toros de Madrid. Se construyó a base de cal, canto, ladrillo y madera, y carecía de cualquier interés arquitectónico, ya que su concepción fue únicamente funcional. Se situó cerca de la Puerta de Alcalá, donde actualmente están las calles Claudio Coello y Conde de Aranda, y sólo 23 años después de su construcción tuvo que ser reformada.
Aún así, su uso se mantuvo hasta que en 1870 se comenzó a diseñar el ensanchamiento de Madrid. Debido a esa reforma, la plaza de toros de la Puerta de Alcalá tuvo que se derruida, trasladándose las celebraciones taurinas a una nueva plaza de toros situada en donde está actualmente el Palacio de los Deportes.

II: Plaza de toros de Goya
La Plaza de Toros de Goya, como fue conocida, se inauguró el 4 de Septiembre de 1874. Dada la gran popularidad que por aquel entonces tenían los toros, se empleó a los arquitectos Emilio Rodríguez y Lorenzo Álvarez para que la diseñaran, construyendo la primera plaza de toros de estilo neomudéjar, con un ruedo de 60 metros de diámetro, y aforo para 14.867 espectadores, incluyendo localidades especiales para la realeza, la presidencia, la diputación y los músicos.
La popularidad de las corridas de toros, así como la población de Madrid, continuaron en aumento por lo que en pocos años esta plaza de toros de gran capacidad pronto se quedó pequeña, comenzando la edificación de la actual plaza de toros de Las Ventas, con un estilo similar a la plaza de toros de Goya, que fue inaugurada en 1931 con una capacidad para más de 25.000 asistentes. No sería hasta tres años después cuando sería proclamada como la única plaza de toros de Madrid, siendo derribada la plaza de toros de Goya.

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